Quién soy

Bienvenidos al blog de amigos de “ccanabelonline.com”, un lugar donde aprender el arte de la costura y la moda en general con “cursos y recursos”. ¿O debería decir con “talleres y trucos” relacionados con la costura y la moda en general?


En primer lugar, os preguntaréis qué significa “ccanabelonline.com”, ¿verdad? Entre las muchas ideas que me venían a la mente para encontrar un dominio apropiado pensé:
Corte y confección Anabel Madrid. ¡Umm; demasiado largo como dominio! ¿Os imagináis tener que escribir esta larga letanía de letras? ¡Muy complicado!
Club de Costura Anabel Madrid, coincidiendo las dos primeras “C” con “Corte y Confección”. Bueno; esto ya me iba gustando un poquito más, especialmente porque en Facebook ya tengo una página con este nombre.
“A” de Anabel y “CC” de Corte y Confección/Club de Costura/Academia. ¡Bingo! “ccanabelonline”
– ¿Y por qué “online”? Pues porque algo tan tradicional y tan antiguo como el “corte y la confección” no tiene por qué estar reñido con las tecnologías del siglo XXI (videos (YouTube), chats (Skype), webinars (Hangouts de Google, por ejemplo), etc.

 

¿Por qué centrarse en clases exclusivamente presenciales en Madrid? ¡Horror, no! Mis aspiraciones van ¡hacia el infinito y mucho más….! Por cierto, ¿quién dijo esto: Superman, Batman o alguno de los muchachos de la serie “Verano azul”?
Madre mía; ¡cómo ha pasado el tiempo! La Familia Telerín, Verano Azul, etc. Qué vivencias tan bonitas… Con todas estas explicaciones ya sabéis algo más de mí.

 

Efectivamente, me llamo Anabel, soy de Madrid y digamos que “ya tengo una edad”. Pero si os digo que cuando yo era pequeñita me iba a dormir con la Familia Telerín, que causaba furor en los hogares españoles en la década de los 60, pues ya os estoy diciendo todo.  [¡Para, para, Anabel, que te “embalas” escribiendo!]
logo1.jpgEn primer lugar, ¿cómo llegué al mundo de la costura?, os preguntaréis.

Con mis esplendorosos 20 años decidí comprarme una máquina de coser.

Todavía recuerdo la cara de estupefacción de mi madre llevándose las manos a la cabeza y diciéndome: “Pero, ¿tú estás loca? ¿Cómo te vas a comprar una máquina de coser, si ni siquiera sabes coser un botón? ¿No sería mejor que aprendieras lo elemental y después, si acaso, ya te compras la máquina?

 

Tenía razón. Eso hubiera sido lo lógico, ¿verdad? Sin embargo, mi madre no sabía que con la compra de la máquina de coser me regalaban un curso gratuito para aprender a utilizarla con el que aprendería, incluso, a coser botones a máquina.  Lo que le preocupaba verdaderamente a mi madre era que “tirara el dinero a la basura”. Sin embargo, y a Dios gracias, ¡no fue así!

 

Lo primero que hice fue comprar las telas para hacer mis primeras cortinas para el salón. ¡Qué orgullosa me sentí viendo el resultado! Después vino mi primer camisón de raso. Me hacía tanta ilusión tener un camisón de raso con puntilla. ¡Qué bonito me quedó, por Dios!

 

Después ya me fui “al más difícil todavía”. Me compré una revista con patrones incluidos, me leí las instrucciones y empecé a hacerme mi propia ropa. ¡Un no parar! Cada vez que estrenaba modelito me decían en la oficina: ¡Madre mía; qué bonito. Seguro que te habrá costado “un pastón”! Obviamente, yo decía: “Mucho menos de lo que te imaginas. Me lo he hecho yo misma y sólo me he gastado lo que me ha costado la tela

 

Ahí empezó mi lado creativo que ha ido in crescendo no sólo con la costura en el sentido del corte y la confección, sino también con ganchillo, punto  y patchwork.

A partir de un momento determinado, decidí que me gustaba más coser para otras personas que para mí misma. Poquito a poco empezaron a venir los encargos.

“Anabel; ¡enséñame a coser a máquina!”
“Anabel; ¡quiero hacerme este modelo de la revista pero no entiendo el patrón!”
“Anabel; ¡tengo el patrón pero me da terror cortar la tela!”
“Anabel; quiero hacerme el vestido de la foto. ¿Me haces el patrón?”
“Anabel; ¡yo no me atrevo. Házmelo tú!”

Otro motivo por el que me gusta sentarme a coser es porque me hace sentir muy bien. Con cada puntada a mano o a máquina voy bajando mi nivel de estrés y aumentando mi auto-estima.

Se ha hablado mucho de los beneficios de las manualidades en la salud. Pero de entre todos los artículos que he leído, el que más me ha gustado y con el que me siento totalmente identificada es el titulado “Por qué hacer manualidades es bueno para tu cerebro”, una traducción al español del artículo original

Bien; hasta aquí puedo leer porque no es cuestión de aburrir al personal con una historia personal que ni le va ni le viene, ¿verdad?

Eso sí; os invito a navegar por este blog. Seguro que encontraréis algún artículo de vuestro interés interés relacionado con la moda, los trucos, noticias y talleres monográficos para ayudaros a la hora de hacer vuestros propios patrones y así aprovechar el fondo de armario con nuevas transformaciones adaptadas a un nuevo estilismo.

Por cierto, y ya para terminar, os preguntaréis a qué me dedico, ¿verdad? Pues para ello os invito a visitar mi sitio web. Ahí encontraréis la respuesta.

Anabel Madrid

http://www.ccanabelonline.com

 

Nota: Mira que corrijo veces el interlineado, pero no hay manera. No sé por qué, pero al actualizar la página vuelve a desorganizarle. En fin; voy a tener que darle a la página algunos pespuntes a máquina para que no se suelten los párrafos.  Estaría bien, ¿verdad?

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